¡Playa (de lejos nomás) y montaña!
He tardado para volver pero finalmente aquí estoy. A la gran semana de vacaciones que tuve con mis papás en Bélgica, pasé a otros cuatro días sensacionales en el norte del país. La cosa es que esperamos a mi abuela Patricia para que llegara a Madrid y así viajar en nuestra unidad móvil. La idea era pasear por Asturias y Cantabria y así fue.
Lo mejor de todo es que nos fuimos del enorme calor que hacía en Madrid (unos 38 grados) pero... en Oviedo hacía 35 o así. Pero bueno, al menos estábamos de paseo.
La verdad es que hicimos muchas cosas en pocos días. Pudimos pasear por la preciosa ciudad de Oviedo e irnos a Gijón. Ahí caminé por la arena de la playa y mi papá estaba muy emocionado porque dijo que al salir del auto sintió un olor muy similar a Lima. Sería el mar y la humedad supongo. Pero no había mucho sol así que no pude meterme en el agua como quería.
De camino a Cantabria, pasamos por los Lagos de Covadonga. Fuimos en autobús desde abajo (creo que es la única manera de subir). La verdad es que me gustó mucho aunque había muchísimas vacas. Demasiadas a mi modo de ver. De hecho me asusté un poco y no quise tomarme fotos con ellas. El camino fue largo y duro pero la verdad es que lo pasamos muy bien. Luego pasamos por los Picos de Europa, pero yo me dormí. Al final mis papás me contaron que no subieron hasta arriba porque había un clima muy feo.
Ese día nos fuimos hasta Santillana del Mar. Yo estaba muy contento porque quería ver mucho mar, pero al final no fue así. Resulta que Santillana del Mar no tiene mar. Qué cosa más rara ¿no? Pero no importaba mucho porque desde que pasamos por San Vicente de la Barquera, una lluvia muy fuerte nos acompañó por todo el camino. Pero daba igual, y después de dejar las cosas en el hotel salimos a caminar correctamente protegidos para evitar mojarnos.
La pena es que al día siguiente la lluvia seguía y fuimos hasta Santander. Ahí tampoco hubo suerte y tuvimos que dar una vuelta por la ciudad pero en el auto nomás. Cuando se calmó la cosa un poco, pudimos bajar y pasear frente a la famosa playa de El Sardinero. Después volvimos a San Vicente de la Barquera y ahí fue lo mejor creo. Comimos muy rico: pescado, langostinos y calamares. Fue un lindo día.
Fue un paseo muy bueno pero lo mejor fue estar con mis papás y con mi abuela Patricia, que como siempre me contó historias, me hizo reír y jugó mucho conmigo. Espero que pronto podamos hacer otro paseo... y también se los contaré.

rubenmu dijo
Me alegro mucho de que te haya gustado mi tierra, Joaquín. Pero la próxima vez tienes que hacerte foto con las vacas, son muy tranquilas :)
1 Septiembre 2009 | 03:28 PM